6 - Trío nº 2, op. 100 de Schubert: Otra de las obras maestras del último periodo de Schubert es su segundo trío con piano. El Andante con moto se ha utilizado en la banda sonora de siete películas incluida "Barry Lindon" de S. Kubrick. El célebre tema inicial utiliza recursos típicos del lied en Schubert: una célula rítmica en obstinato al piano acompaña a una melodía diáfana y ornamentada. Esta melodía está basada en una canción popular sueca: "se solen sjunker".
7 - Cuarteto nº 2 de Borodin: El Nocturno del Cuarteto de Borodin es uno de los movimientos más hermosos que se hayan podido escribir en la historia de la música:
8 - Cuarteto nº 1 "De mi vida" de Smetana: Es uno de los grandes desconocidos de la música de cámara y sin embrago una de las piezas más apasionantes de la música clásica.
9- Cuarteto, op.59 nº 3 de Beethoven: Es muy difícil escoger uno de los cuartetos de Beethoven y es más difícil justificar el no elegir uno de los tan ponderados últimos cuartetos. En cualquier caso, me quedo con ganas de haber elegido uno del opus 18. Sin embargo, el número 3 de los "Razumovsky" bien merece la pena por poder escuchar el último movimiento "a la húngara".
10- Quinteto con piano, op.44 de Schumann: Es la obra más acabada de la producción camerística de Schumann:
viernes 10 de febrero de 2012
martes 7 de febrero de 2012
Top ten de música de cámara (I)
Aunque todas las selecciones son siempre incompletas, quisiera compartir un pequeño ranking con mis obras favoritas de música de cámara y una pequeña justificación:
1 - Quinteto de Schubert en Do Mayor D.956: Aunque su hermano menor, el Quinteto "La trucha" ha gozado de larga fama, es este con diferencia, una de las obras maestras de la música.
Con treinta y un años, Schubert era consciente de que probablemente moriría en breve de viruela. El último año de vida escribió febrilmente sus mejores obras. En ellas, la nostalgia se pasea de puntillas entre hermosas y sencillas melodías llenas de nostalgia. Desde el primer tema, una de las frases más hermosas que se han escrito en la música clásica, la melancolía se adueña de la obra. El juego de Schubert consiste en la utilización del modo mayor y menor de manera indiferente. El segundo movimiento, es uno de los momentos más excelsos de la música clásica:
2- Trío del "Archiduque" op. 97 de Beethoven: Conocido por este sobrenombre por estar dedicado al Archiduque Rodolfo, es una de las obras maestras de Beethoven. Ya desde el primer tema, con una frase larga y elegante, se crea un clima ideal donde la música fluye con sencillez:
3- Cuarteto n. 8, op.110 de Shostakovich:Dedicado "a las víctimas de la guerra y del fascismo", la composición de esta obra coincide con uno de los momentos más tristes de la vida de Shostakovich cuando le fuerzan a enrolarse en las filas del Partido Comunista. Después de la intensa lucha intelectual contra Stalin, esto supuso un gran paso hacia atrás. Como confesó en sus memorias, esta obra decidió en realidad dedicársela a sí mismo y es por esto por lo que el tema con sus iniciales (DSCH - re, mi bemol, do, si natural) recorre de una forma o de otra la totalidad de la obra. La música es de una fuerza brutal:
4- Cuarteto para el fin de los tiempos de Messiaen: Escrito en el campo de concentración de Görlitz, Messiaen escogió esta inusual formación (violín, clarinete, violonchelo, piano) porque eran los únicos músicos que estaban con él prisioneros. El estreno tuvo lugar una lluviosa mañana de enero ante miles de presos y guardias. Messiaen confesó: "Nunca nadie había escuchado con tanta atención y empatía mi obra":
5 - Quinteto con piano, op. 81 de Dvorak: Siempre se han considerado los Quintetos con piano de Brahms, Dvorak, Schumann, Schubert, Franck y Shostakovich como las obras fundamentales de la literatura de cámara. De todos ellos, me quedo con el de Dvorak:
jueves 2 de febrero de 2012
El nacimiento del concierto público

La música es autónoma, muchas veces la encontramos en la naturaleza. Apolo y Marsias tocaban sus instrumentos sin necesidad de un cobrador de la SGAE. Los pastores de las novelas bucólicas también cantaban en la soledad de los bosques y no vendían entradas a nadie. La gestión musical es un proceso que se va desarrollando históricamente según van creciendo las demandas por un lado del público y por otro lado de los compositores. Casi siempre ha existido una gestión musical aunque fuera artesanal: en la Edad Media los priores definían la música que se cantaba, los copistas copiaban, los arquitectos creaban un coro donde se situaban los cantores y el Papa de Roma definía la liturgia. Los juglares, de pueblo en pueblo, llevaban un sistema de gestión primitivo.
Sin embargo, la gestión musical, tal como hoy la entendemos, es la respuesta a la industrialización de la música. El fenómeno institucionalizador de la gestión musical es el nacimiento del concierto público, hecho éste que sucede en plena revolución industrial y que responde a las demandas de un sector social en auge: la burguesía. El nacimiento de los conciertos públicos en Inglaterra (Solomon), Francia (Conciertos espirituales) y Austria, supone que la música debe introducirse en una disciplina de mercado: debe ser rentable, debe ofrecer algo que el publico demande. Debe ser productivo.
Este proceso no discurre paralelo a la creación musical sino que la determinará a partir de ahora.
En primer lugar, cambia el público al que se dirige. El foco se irá moviendo poco a poco desde la nobleza hacia la burguesía. No solo en el ámbito de los conciertos sino a través de la popularización del piano entre las clases más humildes. El nuevo negocio está ahora en la venta de partituras sencillas y asequibles para jovencitas melancólicas.
En segundo lugar, cambia la función. Ya no se escribe tanto para honrar a Dios o para honrar a un mecenas sino para un público numeroso con diferentes gustos y para el que hay que escribir formas sencillas y fácilmente identificables. Este es el punto de partida del éxito de la forma sonata y de sus hijos: el concierto, la sinfonía y la sonata.
En tercer lugar cambia el planteamiento estético. La música instrumental evoluciona a lo largo del siglo XVIII hacia un virtuosismo estilístico muy diferente al virtuosismo barroco. Si en este periodo el intérprete era el centro de atención, con el nacimiento del concierto, será la orquesta en conjunto.
El público de Londres se entretenía poniendo títulos a las sinfonías de Haydn porque en cierto sentido sentían la música como algo suyo. Algo por lo que habían pagado y por lo que tenían un sentimiento de propiedad. Con el concierto público, la música pierde su autonomía y se convierte en un producto industrial apto ya para el consumo de una gran masa de ciudadanos ávidos de nuevas sensaciones.
domingo 29 de enero de 2012
David Hume: El sol saldrá mañana

El pensamiento de David Hume (1711-1776) es uno de los productos más fascinantes de la cultura de Occidente. Hijo del pensamiento ilustrado, representa la perfecta culminación del empirismo inglés que había tenido como precedentes a John Locke y George Berkeley.
Frente al racionalismo cartesiano que había dominado el siglo anterior, los empiristas pretenden analizar la realidad desde la experiencia y tan solo de aquello que pueden percibir a través de los sentidos. De esta manera, Hume plantea una serie de dudas respecto a la posibilidad de poder llegar a conocer la sustancia de los objetos ya que, a través de los sentidos, solo se pueden percibir una serie de características externas en constante metamorfosis.
La siguiente paradoja se da cuando intentamos establecer una relación de causa-efecto entre las distintas realidades ya que la causalidad no puede percibirse a través de los sentidos (¿dónde está la causalidad?). En este sentido, no podemos demostrar que "el sol saldrá mañana" ya que no disponemos de datos suficientes para saber que no habrá un apagón universal el día de mañana. Entonces, ¿de dónde viene la confianza ciega de que el sol saldrá mañana? Para Hume, esta creencia proviene de la costumbre. Si nosotros nunca hubiéramos vivido un día entero en el mundo, no habría ninguna función dentro de nuestro intelecto que nos pudiese hacer saber que después de la noche saldrá el sol. Es tan solo, después de habernos acostumbrado a ver salir el sol cada mañana que damos como una realidad inmutable el hecho de que el sol ha de salir cada mañana, pero esto no pasa de ser una convicción.
Del mismo modo, un niño que acerca la mano al fuego y se quema asociará a partir de ese momento la idea del fuego a la sensación de calor y peligro. Sin embargo esa asociación de causalidad no existía previamente sino que surge como una asociación a través de la experiencia. Del mismo modo, no podríamos demostrar empíricamente que la próxima vez que acercase la mano al fuego me volvería a quemar.
La filosofía empírica planteó una serie de paradojas muy discutibles pero de una belleza estética brutal. Analizar el universo tan solo con los datos que nos suministra la experiencia, nos plantea un mundo mágico de enormes contradicciones y preguntas de difícil solución aunque en un mundo dormido por la costumbre ya nadie parezca dudar de que el sol saldrá mañana.
Frente al racionalismo cartesiano que había dominado el siglo anterior, los empiristas pretenden analizar la realidad desde la experiencia y tan solo de aquello que pueden percibir a través de los sentidos. De esta manera, Hume plantea una serie de dudas respecto a la posibilidad de poder llegar a conocer la sustancia de los objetos ya que, a través de los sentidos, solo se pueden percibir una serie de características externas en constante metamorfosis.
La siguiente paradoja se da cuando intentamos establecer una relación de causa-efecto entre las distintas realidades ya que la causalidad no puede percibirse a través de los sentidos (¿dónde está la causalidad?). En este sentido, no podemos demostrar que "el sol saldrá mañana" ya que no disponemos de datos suficientes para saber que no habrá un apagón universal el día de mañana. Entonces, ¿de dónde viene la confianza ciega de que el sol saldrá mañana? Para Hume, esta creencia proviene de la costumbre. Si nosotros nunca hubiéramos vivido un día entero en el mundo, no habría ninguna función dentro de nuestro intelecto que nos pudiese hacer saber que después de la noche saldrá el sol. Es tan solo, después de habernos acostumbrado a ver salir el sol cada mañana que damos como una realidad inmutable el hecho de que el sol ha de salir cada mañana, pero esto no pasa de ser una convicción.
Del mismo modo, un niño que acerca la mano al fuego y se quema asociará a partir de ese momento la idea del fuego a la sensación de calor y peligro. Sin embargo esa asociación de causalidad no existía previamente sino que surge como una asociación a través de la experiencia. Del mismo modo, no podríamos demostrar empíricamente que la próxima vez que acercase la mano al fuego me volvería a quemar.
La filosofía empírica planteó una serie de paradojas muy discutibles pero de una belleza estética brutal. Analizar el universo tan solo con los datos que nos suministra la experiencia, nos plantea un mundo mágico de enormes contradicciones y preguntas de difícil solución aunque en un mundo dormido por la costumbre ya nadie parezca dudar de que el sol saldrá mañana.
viernes 20 de enero de 2012
Ivan Goncharov: Oblomov
Ivan Goncharov (1812-1891) es un gran desconocido en Occidente. Sin embargo, su gran novela "Oblomov" (1858) es una de las obras más representativas de la novela rusa y para Lev Tolstoi una obra maestra. Goncharov nació en una familia acomodada de terratenientes y recibió una educación basada en la comodidad y en la indolencia en una aldea lejana. Cuando viaja a Moscú donde se instala, conoce una Rusia diferente activa, abierta y dinámica. La publicación de Oblomov le abre las puertas de la fama pero, después de escribir su tercera y última novela, cae en un estado de letargo que le hará permanecer inactivo los veinte últimos años de su vida. Su estado mental se va deteriorando progresivamente y al final de su vida acusaba a Ivan Turgueneiev de robarle los argumentos de sus novelas.
Oblomov es una novela donde Goncharov vuelca sus vivencias y frustraciones en un personaje criado con mimos y cuidados en una aldea y que es incapaz de desarrollar ningún proyecto vital. Dibuja con trazo fino la abulia y la falta de ilusión, el hastío vital. Oblomov (una derivación del ruso "oblomok": cascote, ruina) representa además el espíritu de la Rusia tradicional, opuesta a lo moderno que viene de Europa. Frente al protagonista, nos presenta a su amigo Stholz (derivación del alemán "Stolz": orgulloso) que representa el espíritu de la Rusia moderna, que considera el apego a la tradición una rémora para el progreso.
Este debate entre lo moderno y lo tradicional, estuvo vigente a lo largo del Siglo XIX y en sucesivos reinados, se fue oscilando de un lado hacia el otro.
Oblomov ha trascendido la literatura y, hoy en día, se utiliza este término para definir la pereza. El personaje fue probablemente fuente de inspiración para El Idiota de Dostoievski.
miércoles 11 de enero de 2012
Música y cine (III): What a wonderful world?
La banda sonora de una película ofrece diversas connotaciones emocionales por sí misma, pero su verdadero sentido reside en la relación con la imagen. Son muchos los matices de esta convivencia.
Se tiende a pensar que, en líneas generales, la música glosa a la imagen, la completa, la explica, la define. Sin embargo, hay muchos casos en los que se crea una disonancia entre la música y la imagen de manera que la fuerza reside en el contraste y no en el refuerzo de la expresión.
Propongo tres ejemplos de este contraste. El primero de "La Lista de Schindler" (1993):
El segundo es de "Good Morning Vietnam" (1987):
El último es un tributo del ejemplo anterior en "Bowling for Colombine" (2002):
Enlaces relacionados:
Música clásica y cine (II): Compositores soviéticos
Música clásica y cine
Se tiende a pensar que, en líneas generales, la música glosa a la imagen, la completa, la explica, la define. Sin embargo, hay muchos casos en los que se crea una disonancia entre la música y la imagen de manera que la fuerza reside en el contraste y no en el refuerzo de la expresión.
Propongo tres ejemplos de este contraste. El primero de "La Lista de Schindler" (1993):
El segundo es de "Good Morning Vietnam" (1987):
El último es un tributo del ejemplo anterior en "Bowling for Colombine" (2002):
Enlaces relacionados:
Música clásica y cine (II): Compositores soviéticos
Música clásica y cine
viernes 6 de enero de 2012
¿Qué compositor ha sido el más interpretado de 2011?
Por segundo año consecutivo, www.bachtrack.com edita un estudio con todos los datos relevantes de los conciertos que se han realizado en 2011 en todo el mundo. El estudio no es exhaustivo pero incluye 12.055 conciertos y 5.547 representaciones de ópera con lo que los resultados son bastante completos.
Los compositores interpretados en mayor número de conciertos han sido:
2. Mozart - 1,403
3. Bach - 1,063
4. Brahms - 983
5. Schubert - 759
6. Liszt - 700
7. Tchaikovsky - 665
8. Haydn - 639
9. Mahler - 623
10. Handel - 608
Este año han sido los aniversarios de Liszt y Mahler. Un dato muy interesante es que el 57% de los conciertos de este año incluían por lo menos una obra de alguno de estos diez compositores.
Otro dato muy interesante es el de las obras más interpretadas este año:
1. Messiah (Handel) - 121
2. Sinfonía no. 4 (Bruckner) - 883. Sinfonía no. 7 (Beethoven) - 88
4. Concierto para piano no. 1 (Liszt) - 87
5. Sinfonía no. 5 (Beethoven) - 85
6. Sinfonía no. 3 "Eroica" (Beethoven) - 80
7. Sinfonía no. 7 (Bruckner) - 79
8. Concierto para violín (Chaikovski) - 77
9. Cuadros de una exposición (Mussorgsky) - 75
10. Sinfonía no. 1 (Brahms) - 70
En estas estadísticas, salvo la grata sorpresa de encontrar dos obras de Bruckner en los primeros puestos, no se observa nada sorprendente ni ninguna tendencia específica: se siguen interpretando los grandes clásicos una y otra vez y se sigue programando el mismo repertorio de siempre. Los Aniversarios siguen en auge y crean un aura con fecha de caducidad de un año.
Sería interesante saber si es el público el que demanda una y otra vez los mismos platos o son los cocineros los que andan faltos de ideas. Por si acaso, y en previsión de que en el 2012 se puedan hartar de nuevo de "Mesías", les incluyo una pequeña obrita de un contemporáneo de Händel que no aparece y dudo que aparezca jamás en las listas:
Purcell: Dido y Eneas (Lamento de Dido)
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