Cándido es probablemente el libro más curioso e interesante del siglo XVIII. A medio camino entre la novela filosófica, el libro de viajes y la novela de formación (Ausbildungsroman), narra las aventuras de un joven alemán que recorre el mundo zarandeado de un lado a otro por el cruel destino.Con una trama llena de imaginación y perfectamente desarrollada, Voltaire construye una inmensa metáfora acerca de su mundo y de su tiempo. Cándido sintetiza las dos teorías filosóficas más populares del pensamiento ilustrado: “Vivimos en el mejor mundo de los posibles” de Leibniz y la del “Buen Salvaje” de Rousseau.
Voltaire satiriza el optimismo de Leibniz. Cándido defiende esta teoría a lo largo de la novela a pesar de que el destino se empeña en mostrarle todo lo contrario. En cuanto a la teoría “del buen salvaje” de Rousseau (el hombre originariamente – en estado salvaje - es bueno y es la sociedad quien lo corrompe) parece juzgarla como algo especulativo e imposible de darse en la sociedad actual.
Sin embargo, lo más fascinante de la novela son los distintos escenarios en los que se mueve Cándido. En apenas 100 páginas recorre el mundo entero y pasa revista a todos los grandes temas de actualidad de la época: la guerra de los siete años, las guerras de la religión, el terremoto de Lisboa, la transferencia de las misiones de los jesuitas a Portugal, el parlamentarismo inglés, los piratas del mediterráneo y la corrupción política en las colonias.
Cándido es un libro esencial: es ameno, entretenido y contiene claves fundamentales para comprender un poco más ese fascinante Siglo XVIII.
¿Sabías que Leonard Bernstein escribió una ópera sobre Cándido?. La obertura es muy espectacular: http://www.youtube.com/watch?v=422-yb8TXj8
¿Sabías que aproximadamente cien años después de Leibniz, Schopenhauer enunció su famosa teoría: “Vivimos en el peor mundo de los posibles”?


1 comentarios:
Fede, me alegra mucho comprobar que sigues en forma. Hemos mantenido más de una conversación de corte volteriano, pero la banda sonora brillaba por su ausencia. Este e-rudito debut en la blogosfera (ya estabas tardando, querido amigo...) resulta tan prometedor como la “cándida” obertura de Bernstein.
Nunca dejes de escribir. Tenemos buen apetito.
Un fuerte abrazo,
Jon
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