El Auditorio Nacional es, sin duda, el epicentro de la vida musical española. Su acústica es alabada en todo el mundo, sus instalaciones son modernas y funcionales y su programación es comparable con pocos teatros. Sin embargo, el Auditorio ha tenido siempre un poco espíritu de jaimito. La historia comienza en el momento de su construcción: se levanta uno de los muelles de carga más modernos de su tiempo. Ancho, amplio y accesible, podían descargar los instrumentos de las orquestas con suma facilidad. Por desgracia, no se dieron cuenta de que la calle por la que se accede es estrecha y no caben los camiones. No se ha podido utilizar.
Estos últimos meses ha cerrado el Auditorio porque no cumplía las normas de seguridad contra incendios. Para inaugurarlo, la creatividad se multiplica y han decidido crear un Consejo Artístico para el Auditorio Nacional. Esta medida es habitual en los Auditorios que tienen programación propia ya que se necesitan cabezas pensantes que elaboren una programación coherente. Sin embargo, llama la atención en un Auditorio donde jamás ha habido programación propia y se limitaba a alquilar la sala a distintos ciclos más o menos privados.
Por lo que se intuye en la nota de prensa del Ministerio de Cultura, el consejo artístico elaborará una programación propia centrada en la música española e iberoamericana. El presidente del consejo será el compositor Luis de Pablo y el encargado de elaborar la programación el (¡sorpesa!) compositor José Manuel López López. Queda poco claro otra función del Consejo Artístico que consiste en coordinar "en ellas la programación de la Orquesta y Coro Nacionales de España y de la Joven Orquesta, con las de los ciclos especializados como Ibermúsica o Música de Hoy".
No se entiende muy bien si la labor del Consejo se limitará a coordinar que no coincidan las obras programadas en su ciclo con el de Ibermúsica (propuesta sencilla) o, como se ha especulado, su labor será la de fomentar que en distintos ciclos privados se promueva la música española.
En cualquier caso, a la espera de que se concreten más las funciones del consejo artístico, voy a apuntar un par de consideraciones.
Creo que todos estamos de acuerdo en apoyar la música española. Las orquestas y distintos organismos han hecho tradicionalmente un gran esfuerzo por fomentarla. Hay también distintos órganos que fomentan la programación de música española contemporánea como son el CDMC y el Festival de Alicante. La Orquesta Nacional ha dado un paso más y ha creado el Festival España-América para defender esos mismos valores que alude el Consejo Artístico del Auditorio.
El problema llegará si se fomenta una política intervencionista. La música española no se puede imponer por decreto y no nos va a gustar más o menos porque se programe a todas horas. Si se nos impone una dieta de música española contemporánea esto se parecerá a la madre que para que el niño coma de todo le da a todas horas espinacas. La promoción de la música española pasa por mejorar el sistema educativo, mejorar las ayudas a la creación musical y promocionar nuestra música fuera de nuestras fronteras.
El sistema de imponer música española en nuestras programaciones solo será bueno si se hace con mesura. Hay otro problema en el caso del Auditorio Nacional: en Madrid hace falta ya un espacio alternativo para celebrar conciertos. El Auditorio se queda ya pequeño para la cantidad de eventos que se desarrollan en Madrid. Si hubiera otro Auditorio de nivel para realizar conciertos, podría llevarse la música española a éste.
No perdamos de vista que el Auditorio Nacional ha alcanzado un nivel bastante bueno en los últimos años gracias al esfuerzo y al trabajo de mucha gente. No desandemos lo andado. Miremos hacia adelante.


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