viernes 18 de enero de 2008

Apreciar la Música (IV)

El director de orquesta

Cuando uno va cogiendo gusto a esto de la música, lo primero que le llama la atención es el director de orquesta y más de uno nos preguntamos para que sirve un señor que agita las manos y mira al cielo con los ojos en blanco. Más de uno hemos tenido la tentación de pensar que el director de orquesta no es más que un buen actor que tiene que hacer un papel en la gran comedia que es un concierto.

El director de orquesta es el elemento fundamental en el concierto. Viene a ser el jefe de una empresa compuesta por 100 músicos. Como os podéis imaginar, una empresa depende de la eficacia y competencia de sus trabajadores pero si los trabajadores son eficaces y la empresa no tiene un buen jefe, éstos no rinden de la misma manera.

La labor de un director tiene tres momentos: el estudio de la partitura, los ensayos y la ejecución. Por supuesto, el estudio de la partitura es la base sobre la que se parte y la que va a definir el resultado final. Hay muchas historias (y leyendas) de mentes prodigiosas como la de Lorin Maazel, un director de orquesta que ahora debe tener unos setenta años, que decían que se estudiaba las partituras en los aviones entre un concierto y otro.

Los ensayos, son la parte que el público nunca ve y que, en definitiva, define el resultado de un concierto. En una sociedad como la nuestra, motivada por una política de mercado, una orquesta puede ensayar una media de doce horas + un ensayo genral por concierto. Antes se ensayaban mucho más los programas. En cualquier caso, en esas doce horas de trabajo intenso, el director de orquesta tiene que impregnar a los músicos de su visión de las obras en dos aspectos: la técnica y la expresión (¿os suenan?). Por una parte trabajar las partes difíciles donde la orquesta no está bien coordinada o donde no están bien afinados y por otra, buscar los matices que el director quiere dar a la obra.

Por último está la ejecución. Los aficionados al fútbol lo entenderéis bien: imaginaos a un entranador que lleva toda la semana dando instrucciones al equipo. No obstante, a la hora del partido surgen situaciones no previstas, cambios, problemas de motivación que el entranador tiene que saber corregir sobre la marcha. Con los directores de orquesta pasa lo mismo: en el concierto siempre hay problemas y situaciones anómalas que hay que saber corregir. El director con un gesto, con una mirada tiene que ser capaz de solucionar cualquier problema que pueda potencialmente surgir. Y creedme: no hay un solo concierto donde todo salga como en los ensayos.

Para este último aspecto, es fundamental la personalidad y el carisma del director. Al fin y al cabo se trata de coordinar 100 voluntades en una sola batuta. Se cuenta que un día estaba ensayando la Filarmónica de Viena con un director mediocre. Había dos personas en el público. En un determinado momento la orquesta empieza a tocar a un nivel increíble. Uno le pregunta al otro: "¿por qué ahora tocan tan bien?". El otro le contesta: "Es que acaba de entrar en la sala Wilhelm Fürtwangler". También me encanta la historia de André Previn que con 16 años iba a debutar con la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. La orquesta se tomaba a broma tener a un director tan joven y decidieron que en vez de afinar en "la" (que es lo normal), afinarían un semitono más bajo (tal vez para comprobar si se daba cuenta de que la orquesta estaba desafinada). Empiezan a afinar y Previn en vez de descomponerse ante esa falta de respeto, se dirige a la orquesta y les dice: "La siguiente obra la vamos a tocar entera... un semitono más bajo" con lo que, de forma elegante, se ganó el respeto de toda la orquesta.


Hay tres tipos de directores: Director Titular (es titular de la orquesta y dirige la mayoría de los conciertos, tiene también un compromiso de formar a los músicos), Director Musical (además de dirigir una serie de conciertos tiene la obligación de gestionar los programas que toca la orquesta) y Director Invitado (viene eventualmente cuando es invitado para trabajar una semana con la orquesta).

Los directores históricos más importantes del siglo XX son: Arturo Toscanini, Arthur Nikitsch, Wilhelm Fürtwangler, Leopold Stokowski, Bruno Walter, Eugene Ormandy, George Szell, Karl Böhm, Otto Klemperer, Herbert von Karajan, Leonard Bernstein, Zubina Mehta y George Solti (aunque la lista es muy subjetiva y ampliable).
En España, los directores más importantes han sido Enrique Fernández Arbós, Bartolomé Pérez Casas, Ataulfo Argenta, Rafael Frühbeck de Burgos, Antoni Ros Marbá y Jesús López Cobos.

En la próxima sesión vamos a hablar de las salas de concierto.

¿Sabías que antiguamente para marcar el ritmo se golpaba con un bastón en el suelo?. De ahí proviene la palabra batuta. El compositor francés Lully murió de septicemia al clavarse el bastón en el pie cuando dirigía a la orquesta.

Os dejo con el final de de un reportaje sobre Fürtwangler. La música es la "Muerte de amor" de Isolda de "Tristán e Isolda" de Wagner. La versión es uno de los grandes clásicos del siglo XX con Kirsten Flagstadt y la Orquesta Philharmonia de Londres dirigida por Fürtwangler:





Aquí va otra joya: Leopold Stokowski dirigiendo el "Preludio a la siesta de un fauno" de Debussy en dos partes: