Boris Vian tuvo la mala suerte de nacer entre dos gigantes: Jean-Paul Sartre y Albert Camus. Si hubiera nacido hace dos siglos probablemente sería una de las referencia de la literatura de su tiempo, pero entonces no sería Boris Vian y sería probablemente un campesino anarquista.Boris Vian tiene una biografía apasionante: músico de jazz, compositor, actor y escritor, murió muy joven dejando 12 novelas, obras de teatro, una ópera y muchos cuentos. Sin embargo, lo más característico de su vida es que adoptó el desorden por sistema: fiestas, alcohol, mujeres, juicios... Boris Vian fue el mayor representante del mundo de la bohemia en la posguerra francesa. Muerto antes de los cuarento de puro agotamiento, es un ejemplo de aquella frase que un crítico decía de Oscar Wilde "puso todo su genio en su obra pero su olvidó de poner un poco en su vida".
Dentro de su producción hay dos tipos de novela:
1) La novela negra, escrita siempre bajo seudónimo y censurada siempre por exceso de sexo y violencia. Destacan "Escupiré sobre vuestras tumbas" y "Que se mueran los feos". Sus novelas negras son más bien ramplonas. En su momento fueron muy populares por el elemento escabroso pero, hoy en día, las escenas de violencia que relatan aparecen en películas que ven ya niños de ocho años. Es curioso el tema de "Que se mueran los feos" ambientada en una isla donde se realizan experimentos genéticos para crear un ser humano perfecto.
2) Novela surrealista: cargadas de imaginación, humor y poesía, cada una de ellas es una obra maestra a su manera. El surrealismo de Boris Vian es muy diferente al del resto de sus coetáneos. No olvidemos que en la misma época está en auge el teatro surrealista con Ionesco y Fernando Arrabal.
Boris Vian está a medio camino entre el realismo mágico de los escritores sudamericanos y el surrealismo europeo. En sus novelas, los personajes son reales y tienen problemas reales. Lo extraño no es más que un marco en el que se desenvuelven y en el que se sienten cómodos porque, en el fondo, el espacio en el que se mueven no es más que el reflejo de su alma.
Pongamos un ejemplo: en La espuma de los días, Colin contempla el deterioro inexorable y la muerte de su amada Chloë sin poder hacer nada. Poco a poco, las ventanas de su casa se van haciendo pequeñas, cada vez entra menos luz y los objetos van perdiendo su color... los espacios en los que se desarrolla la novela se van haciendo lúgubres progresivamente hasta la escena final que es una de las cosas más bellas que se haya escrito jamás en la literatura.
Otro característica dentro de la novela surrealista de Vian, es la presencia de lo universal insertado en tramas absolutamente vulgares. Las historias que cuenta son, en general, simples y sencillas. Sin embargo, es capaz a través de giros sorprendentes e imágenes poderosas, evocar en un instante sentimientos trágicos y pensamientos elevados. Esto se puede observar fácilmente a lo largo de La hierba roja. Llama mucho la atención, dentro de esa compleja simbología, un personaje que aparece en El Arrancacorazones: La Gloira. Es un personaje que vive en una charca podrida y al que todo el mundo le arroja toda su porquería a cambio de dinero. Un personaje similar aparece en su obra de teatro Los forjadores del imperio el Schmurz (que recuerda al alemán Schmerz: dolor) y que es un personaje parecido a un muñeco de trapo que no habla, al que insultan y torturan todos.
En cualquier caso campesino anarquista o genio incomprendido, las novelas de Boris Vian son probablemente una de las grandes genialidades de nuetro siglo.
Lecturas Recomendadas
La espuma de los días
La hierba roja
El Arrancacorazones
El Otoño en Pekín
El Lobo-hombre (cuentos)
¿Sabías que el compositor ruso Edison Denisov estrenó una ópera en 1981 con un libreto basado en La espuma de los días?. Se llama Colin et Chloë.
¿Sabías que los tribunales franceses juzgaron a Vernon Sullivan por el contenido obsceno de sus novelas?. Sin embargo nadie era capaz de encontrar a este escritor negro americano hasta que después de muchos años, Boris Vian reconoció que era su seudónimo.
Boris Vian cantando y hablando para la televisión italiana. La televisión es el invento más nefasto del siglo XX. Si viese a Cervantes haciendo lo que hace Boris Vian no hubiese leído el Quijote:

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