martes 8 de enero de 2008

Personajes secundarios

Los personajes secundarios son el alma de las grandes novelas. Como en los cuadros de El Bosco donde lo más interesante sucede en la lejanía y casi a escondidas, los grandes escritores esconden lo más interesante de su producción en seres pequeños, ínfimos, que muchas veces pasan desapercibidos.

Para caracterizar a estas pequeñas grandes almas hay un recurso genial que se repite una y otra vez: cada uno de estos personajes tiene un único rasgo relevante que le diferencia del resto de la humanidad, que le caracteriza y que esconde una verdad universal.

Sor Simplicia en "Los Miserables" de Víctor Hugo no ha dicho una sola mentira en su vida y tiene que mentir para salvar a un inocente. El Autodidacta en "La Náusea" de Sartre dedica toda su vida a aprender en la biblioteca provincial pero tiene un método curioso de hacerlo: lee todos los libros por estricto orden alfabético de materia. Grand en "La Peste" de Camus está obsesionado por escribir un libro y escribe y reescribe constantemente la primera frase de ese libro sin avanzar jamás. En la novela rusa de finales del siglo XIX, los ejemplos son infinitos.
Estos personajes tan lejanos y borrosos en el cuadro, escritos apenas con dos brochazos nerviosos a veces esconden lo más bello de toda una novela.