domingo 3 de febrero de 2008

Alejo Carpentier y la música


El escritor cubano Alejo Carpentier (1904-1980) es tal vez el mejor ejemplo de la utilización de recursos musicales dentro de la novela. En esta breve monografía esbozaremos las líneas maestras de su carrera como escritor y analizaremos los elementos musicales que se pueden apreciar en su producción literaria.


Asociado a los movimientos revolucionarios marxistas de la década de los veinte y de los treinta, Alejo Carpentier comienza su carrera escribiendo artículos políticos en defensa del modelo político de Lenin.

Tomó parte activa en la Protesta de los Trece y se asoció al Grupo Minorista relacionado con los movimientos de apoyo a la Revolución Soviética.

Tras el fracaso de la Protesta de los Trece fue encarcelado acusado de comunista. Tras siete meses de cárcel protagoniza una espectacular fuga con el pasaporte francés del poeta Robert Denos. A partir de ese momento se instalará en París viajando continuamente por toda Europa. En 1939 regresa a Cuba donde permanece hasta 1945. Sin embargo, será tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959, cuando Carpentier se instale en Cuba definitivamente.

Alejo Carpentier desarrolló una intensísima actividad a lo largo de su vida. Comprometido como estaba con la Revolución del Proletariado, realiza diversas y variadas actividades: trabaja en la radio y dirige los estudios Foniric, escribe libretos para ballet y trabaja durante muchos años como embajador de la Cuba revolucionaria.

Su gran pasión fue la etnografía y dedicó gran parte de su vida a viajar por América buscando paisajes e historia que luego fue plasmando en sus novelas. Los viajes que más le marcaron fueron a Haití con el escritor Louis Jover y a Venezuela donde luego situará la idílica tierra donde transcurren Los Pasos perdidos.

Alejo Carpentier estaba más interesado en sus estudios de música que en la literatura. Estudió música en Cuba para, más tarde empezar los estudios de arquitectura – estudios que nunca llegaría a terminar. Comienza a escribir en 1922 (con tan solo 16 años) artículos incendiarios en El Debate. Su primer artículo “Pasión y muerte de Miguel Servet”.En 1923 es nombrado redactor de la revista “Hispania” y colabora en “Carteles”, “Chic” o “Universal” o “El País”. En 1924 comienza en la revista “Social” a escribir crónicas musicales y de arte.

En 1926 se dedica a organizar conciertos de música nueva y presenta por primera vez en Cuba, las obras de Stravinsky, Ravel, Poulenc y Satie.

Tras su sorprendente fuga a Francia dirigirá la revista Musicalia y colabora para las revistas Bifur, Documents y La Revolución Surrealista asociados a los movimientos de vanguardia. Durante la Guerra Civil Española escribe numerosos artículos antibelicistas y en apoyo al bando republicano recogidos bajo el epígrafe España bajo las bombas.

La música es uno de los elementos fundamentales que vertebra la producción literaria de Carpentier y lo hace en tres niveles.

El primer nivel sería el de la temática musical que se presenta constantemente en toda su obra en su vertiente culta - un buen ejemplo es Concierto Barroco que describe la Venecia musical de comienzos del siglo XVIII y que está basada en Montezuma de Vivaldi – y en su vertiente popular – Ecue-Yamba-O! describe de manera magistral la música popular cubana asociada a los ritos de la santería y otras prácticas religiosas ancestrales.

El segundo nivel sería el nivel estructural. Alejo Carpentier intenta reproducir las formas musicales convencionales en sus obras. Estas estructuras formales – forma sonata, rondó, variaciones – se pueden observar muy claramente en Concierto Barroco o en la Consagración de la Primavera y se materializa en constantes repeticiones y retornos en temas, campos semánticos y en la repetición obsesiva de algunas palabras. Como apunta el profesor Camilo Rubén Fernández acerca de su Concierto Barroco: escribir un relato es como crear un concierto de Vivaldi, donde los significantes cumplan la función de ser notas que se anidan en los pentagramas

El último nivel sería el del lenguaje en su vertiente fonética. Si hay algo que caracteriza la literatura de Alejo Carpentier es ese barroquismo exacerbado en el lenguaje que se acerca en cierto modo a la poesía. Carpentier intenta crear música a través del lenguaje y cuida mucho el ritmo. Concierto Barroco comienza:

“De plata los delgados cuchillos, los finos tenedores; de plata los platos donde un árbol de plata labrada en la concavidad de sus platas recogía el jugo de los asados; de plata los platos fruteros, de tres bandejas redondas, coronadas por una granada de plata”

En este comienzo, se puede observar claramente la interrelación de estos dos últimos niveles: el estructural, expresado a través de las repeticiones obsesivas y el fonético que se apoya en la aliteración, la anáfora y el ritmo que roza en ocasión los límites de la poesía.


En definitiva, la obra de Carpentier no es solamente una genialidad desde el punto de vista literario. Los elementos musicales se entremezclan y se imbrican de manera genial en su obra como nunca nadie antes lo había conseguido.

Prosigo con la penosa tarea de desmitificar a las grandes figuras a través de los programas de televisión:

2 comentarios:

Germán dijo...

Por curiosidad: ¿dices desmitificador porque hay algo en esa entrevista que te choca? ¿el qué?

Federico Hernández dijo...

Considero que la distancia con el genio es esencial. Sucede a menudo que personas geniales con la pluma no lo son tan geniales hablando o discutiendo. No quisiera poder ver a Quevedo o a Cervantes por la televisión... destrozaría una imagen ideal que tengo formada. El elemento desmitificador no es tanto por lo que dice (que es muy interesante) sino por el hecho de hacerse imagen, de hacerse hombre.