viernes 15 de febrero de 2008

Apreciar la música (VI)

En los anteriores capítulos hemos visto los elementos básicos que configuran directamente la interpretación y que, de alguna manera, cualquiera puede apreciar de una manera intuitiva. En los siguientes capítulos vamos a cambiar la perspectiva y vamos a analizar los elementos que componen una interpretación… y que no vemos. Nos vamos a situar en la “zona de camerinos” y analizar todo lo que sucede en un concierto que no trasciende habitualmente al público.

Comenzaremos con una introducción al mundo del mercado discográfico y después analizaremos los promotores (organizadores) de conciertos, los representantes de los músicos, las giras, y la perspectiva del concierto desde el punto de vista del intérprete.

La industria discográfica ha supuesto una revolución en el mundo de la música equiparable a la televisión en el mundo de la comunicación. Antes del desarrollo de la industria, la música era algo inaccesible y estático. El español culto apenas sabía que había una orquesta como la Filarmónica de Berlín por referencias. Con el desarrollo del disco, la gente empezó a tener acceso a unos artistas y a un repertorio que de otra manera no hubiera podido conocer.

Con motivo de la crisis de ventas por las copias ilegales, ha habido un proceso de fusión y casi todas los sellos importantes en la música clásica pertenecen a la compañía “Universal Music”: Deutsche Grammophon, Decca, Philips…

Algunas compañías grandes sobreviven – por poco tiempo - como EMI y Sony.

Por otro lado, hay un mercado “independiente” que está copado por otra gran multinacional “Armonía Mundi”: Hyperion, Chandos… Dentro de las independientes, destaca el sello BIS que se ha especializado en música contemporánea y Naxos.

La crisis de las casas discográficas es tal que quedan pocos sellos que puedan pagar regularmente por las grabaciones. En este sentido, salvo artistas de mucho renombre u orquestas de primera fila, el resto de los artistas no suelen cobrar por las grabaciones sino que les pagan en royalties (es decir, un porcentaje de los beneficios que genera el CD). Hay incluso algunos sellos que cobran a los artistas y a las orquestas por editar sus discos.

Aunque pueda parecer extraño, muchos artistas llegan a pagar por editar sus discos ya que, para ellos, es una publicidad importante y recuperan la “inversión” con los conciertos que consiguen gracias a la publicidad de sus discos.

En la próximas sesión hablaremos de las representantes.

¿Sabías que en la época dorada del disco de vinilo, muchos artistas vaticinaban el fin de los conciertos públicos?. Glenn Gould renunció por completo a dar conciertos en público y estuvo toda su vida grabando. Por cierto, canturreaba siempre mientras tocaba. Os dejo con el bellísimo Concierto para piano (clave) de Bach en re menor.