El buen aficionado a la música debiera contentarse solamente con lo bello y lo bueno. Sin embargo, como en tantas cosas en la vida, la repetición incesante de la misma música nos adormece y despierta a la vez el anhelo de la novedad. De esta manera, poco a poco, nos vamos alejando de la belleza y empezamos a caminar detrás de las cosas pequeñas: eso se llama la perversión del gusto.
Hay otras personas que, además de ir detrás de las cosas pequeñas, las defienden incluso por encima de lo bueno y lo bello: eso se llama estupidez.

2 comentarios:
Por eso yo me quedo con el único, el inimitable Francisco Asenjo Barbieri. Coooooño!
Certero, muy certero.
Desgraciadamente, la estupidez es una de las enfermedades más contagiosas del planeta.
Acabo de descubrir el blog, y me he dado cuenta de que me gusta.
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