jueves 14 de febrero de 2008

Óscar Wilde: los años de cárcel


Óscar Wilde (1854-1900) es el escritor de lengua inglesa más leído y traducido después de Shakespeare. Todo el genio y el brillo que desplegó en su obra, no fue capaz de aplicarlo a su vida y, después de gozar el néctar de la fama, el respeto y el reconocimiento público, acabó condenado a la cárcel y murió en la pobreza, abandonado por su familia y amigos.

La historia comienza en 1891 cuando Óscar Wilde conoce en una fiesta al joven Lord Alfred Douglas, hijo del Marqués de Queensberry. En seguida Óscar Wilde y Lord Alfred ("Bosie") se hicieron íntimos y comenzó una larga amistad jalonada con invitaciones, cartas y viajes. El Marqués de Queensberry, célebre por haber establecido las normas del boxeo moderno, era un hombre muy temperamental y agresivo y en seguida se posicionó contra Óscar Wilde al que veía como una amenaza contra su hijo. Bosie, que había heredado el carácter temperamental de su padre, volvió odio por odio y utilizó a Óscar Wilde para enfrentarse a su padre.

La situación comenzó a complicarse cuando Bosie conoce a un macarra barriobajero (Wood) al que invita a vivir a su casa una temporada. Wood descubre la correspondencia de Bosie con Oscar Wilde y roba algunas cartas para chantajear a Wilde. A partir de ese momento, Wilde vivirá pendiente de la extorsión continua de Wood y otros dos secuaces.

Por otro lado, la situación entre Bosie y su padre cada vez se torna más tensa. Bosie ha roto con su padre y vive a expensas de Oscar Wilde derrochando en poco menos de un año casi toda su fortuna. Oscar Wilde está en la cima de su popularidad con el estreno en 1895 de "El Abanico de Lady Windemere" y "La importancia de llamarse Ernesto". El Marqués intenta acudir al estreno de "La importancia de llamarse Ernesto" pero Oscar Wilde, que estaba advertido, consiguió que la policía le impidiera el paso. Cuatro días más tarde, le deja una tarjeta en el Club Albemarle: "To Oscar Wilde posing as a sodomite".

Empujado por la rabia de Bosie contra su padre, Oscar Wilde toma la peor decisión de su vida: denuncia al Marqués de Queensberry por difamación. Apoyado en testigos falsos y, tras la aparición de la famosa correspondencia robada por Wood, el Marqués prueba fácilmente que no ha difamado y Wilde se tiene que enfrentar a un juicio por sodomía. En apenas unas semanas es condenado a dos años de trabajos forzados en la Cárcel de Reading. Al mismo tiempo, todos sus acreedores a los que había pedido dinero para costear los lujos de Bosie, se echan encima de Wilde exigiendo su dinero y tiene que declararse en bancarrota. Sus bienes se malvenden y queda en la ruina. Su mujer y sus dos hijos tienen que cambiarse el apellido y huyen a Europa.

En atención a su nombre y fama, Scotland Yard dicta la orden de arresto con el tiempo suficiente para que Wilde pueda escapar tomando el último tren hacia Francia. Sin embargo, Wilde en otra decisión, extraña y en contra de la opinión de sus amigos decide despedirse de Bosie e ingresa en prisión.

En la Cárcel de Reading tiene que realizar trabajos manuales hasta la extenuación. El alcaide es muy estricto y no le permite escribir. Por mediación de sus amigos consiguen transferir al alcaide y el nuevo director de la prisión le encarga del jardín y de la encuadernación de la biblioteca. Por fin tiene acceso al papel.

En los dos años que estuvo en la cárcel escribió sus dos obras maestras: "La balada de la cárcel de Reading" y "De Produndis". La primera es una balada sobre un prisionero condenado a muerte por haber matado a su amante y, a través del sentimiento trágico de su condena, proyecta la tragedia de su vida:


Like two doomed ships that pass in storm
We had crossed each other's way:
But we made no sign, we said no word,
We had no word to say;
For we did not meet on the holy night,
But in the shameful day.

Como dos barcos que se cruzan en una tempestad
Nuestros dos caminos se han cruzado:
Pero no hicimos ninguna señal, no dijimos nada
No teníamos nada que decirnos;
Porque no nos conocimos en la noche santa,
sino en el día de la ignominia.

La otra gran obra que Wilde escribió en la cárcel fue la carta más extense que se conserva en toda la historia de la literatura (unas doscientas páginas). Es una carta dirigida a Bosie donde cuenta la historia de ambos y reflexiona sobre la condición humana. Originalmente, Óscar Wilde la tituló Epistola in Carcere et Vinculis pero triunfó el título que le dio el editor de Wilde: De Profundis. En efecto, esta carta extensa es la herencia espiritual de Wilde:


"Nos hemos conocido durante más de cuatro años. La mitad de este tiempo la pasamos juntos, la otra mitad he tenido que consumirla en prisión como resultado de nuestra amistad. No sé dónde recibirás esta carta, ignoro incluso si llegará a tus manos. Roma, Nápoles, París, Venecia, alguna hermosa ciudad junto a un río o frente al mar te contiene. Te rodea, si no el inútil lujo que tuviste conmigo, al menos todo lo que es placentero para la vista, el oído y el gusto. La existencia te es muy grata y, no obstante, si eres cuerdo y anhelas que la vida te resulte aún más, pero de un modo muy distinto, la lectura de esta carta terrible - sé que lo es - tendrá que representar para ti una crisis y un momento decisivo de tu vida, como el escribirla lo ha sido para mí. Tu pálido rostro se sonroja fácilmente bajo los efectos del vino y del placer. Tanto mejor si mientras lees lo que he escrito de vez en cuando tu cara arde de vergüenzacomo si la acercases a un horno. El vicio supremo es la limitación de espíritu. Todo lo que se comprende está bien."

En 1897, Óscar Wilde sale de la cárcel pero ya no será sino una sombra de lo que fue. Vaga por Europa, de ciudad en ciudad, alejado de su familia y sus amigos. Muere en la soledad en 1900. En 1903 Max Reinhardt produjo Salomé en Berlín y Richard Strauss estrenó su ópera homónima con un libreto basado en la obra de Wilde. Desde ese momento, el mito de Wilde comenzó a esparcirse por toda Europa.