Sorprendente; más por los prejuicios que por otra cosa. No sé de dónde nació la idea en mi consciencia de Jane Austen como una escritora de folletines amorosos para señoritas melancólicas. El caso es que uno debe corregirse y enmendarse (por cierto, ¿de dónde viene ese gusto de Austen por los dos sustantivos coordinados?) y reconocer las virtudes de la escritora inglesa.
Orgullo y prejuicio es una novela muy conseguida desde el punto de vista de la psicología. La galería de retratos (y caricaturas) que exhibe es digna del mejor trabajo de Hobarth o de Daumier. Austen, muy avanzada para su tiempo, desgrana las contradicciones del sentimiento y la eterna lucha entre la razón y la pasión; sin embargo, lo más sorprendente, es cómo evolucionan los personajes a lo largo de la novela. Los personajes avanzan inexorablemente en constante lucha consigo mismos. Sorprendente. Me quito el cráneo.
Orgullo y prejuicio es una novela muy conseguida desde el punto de vista de la psicología. La galería de retratos (y caricaturas) que exhibe es digna del mejor trabajo de Hobarth o de Daumier. Austen, muy avanzada para su tiempo, desgrana las contradicciones del sentimiento y la eterna lucha entre la razón y la pasión; sin embargo, lo más sorprendente, es cómo evolucionan los personajes a lo largo de la novela. Los personajes avanzan inexorablemente en constante lucha consigo mismos. Sorprendente. Me quito el cráneo.

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