Uno de los pensamientos más repetidos a lo largo de los últimos dos o tres milenios es la idea del fin de los tiempos. El primer Best-seller que plantea este concepto es el Apocalipsis de San Juan. Rico en símbolos y metáforas, enfrenta el mundo finito con el infinito y presenta la idea de un Juicio Final al que todos seremos sometidos.
El Apocalipsis tuvo una difusión increible a lo largo de la Edad Media. En una época en crisis en donde se está derrumbando todos los pilares de la civilización greco-romana, las alusiones al fin del mundo son constantes. Sin embargo, el punto álgido se produce con el fenómeno del milenarismo: según una interpratción del Apocalipsis el mundo se habría de acabar después de 1000 años con la nueva venida de Jesucristo. Esta idea, produjo una tormenta difícilmente descriptible en la sociedad europea en torno al año 1000 - especialmente tras el paso de un cometa en el año 989. Se crearon movimientos como "La paz de Dios" que ejercían penitencia pública y sucedió una ola de fervor religioso como nunca había habido antes. Sin embargo, el mundo no se acabó.
Más adelante, volvió a surgir la misma idea en el siglo XIV tras la ola de Peste Negra que asoló Europa y diezmó severamente la población.
La siguente gran referencia aparece en las profecias de Nostradamus (1503-1566) que para muchos había situado el fin de los tiempos en 1999. William Miller situó, tras un profuso estudio de la Biblia, el fin del mundo en 1843 y, tras pasar ese año, sin pena ni gloria, en 1844. Las últimas grandes profecias del Fin del Mundo sobrevinieron con el Año 2000 donde se reengancharon algunos milenaristas que pensaban que el Apocalipsis no hacía referencia al primero sino al segundo milenio.
Más preocupantes han sido una serie de obras del pensamiento que analizan el fin del mundo desde una perspectiva científica y positivista. El primer gran estudio al respecto es la obra de Malthus (1766-1834) "Ensayo sobre el Principio de la Población" de 1798 en el que plantea que la población crece en progresión geométrica mientras que los recursos se generan en progresión aritmética de manera que, si nada la remediase, el mundo acabaría desapareciendo en breve(catástrofe malthusiana).
Más adelante, Oswald Spengler escribió su monumental "La decadencia de Occidente" (1923)preconizando el fin de la cultura occidental. En los últimos tiempos, las teorías científicas acerca del calentamiento global auguran un futuro complejo para el planeta azul.
En el arte y la cultura, la idea del fin del mundo, ha sido desde temprano una constante. La iconografía medieval acerca del Apocalipsis es inabarcable. Los pintores renacientistas representaron en numerosas ocasiones el Juicio Final (por ejemplo, "El cordero místico" de Van Eyck o "El jardín de las delicias" del Bosco).
El Apocalipsis tuvo una difusión increible a lo largo de la Edad Media. En una época en crisis en donde se está derrumbando todos los pilares de la civilización greco-romana, las alusiones al fin del mundo son constantes. Sin embargo, el punto álgido se produce con el fenómeno del milenarismo: según una interpratción del Apocalipsis el mundo se habría de acabar después de 1000 años con la nueva venida de Jesucristo. Esta idea, produjo una tormenta difícilmente descriptible en la sociedad europea en torno al año 1000 - especialmente tras el paso de un cometa en el año 989. Se crearon movimientos como "La paz de Dios" que ejercían penitencia pública y sucedió una ola de fervor religioso como nunca había habido antes. Sin embargo, el mundo no se acabó.
Más adelante, volvió a surgir la misma idea en el siglo XIV tras la ola de Peste Negra que asoló Europa y diezmó severamente la población.
La siguente gran referencia aparece en las profecias de Nostradamus (1503-1566) que para muchos había situado el fin de los tiempos en 1999. William Miller situó, tras un profuso estudio de la Biblia, el fin del mundo en 1843 y, tras pasar ese año, sin pena ni gloria, en 1844. Las últimas grandes profecias del Fin del Mundo sobrevinieron con el Año 2000 donde se reengancharon algunos milenaristas que pensaban que el Apocalipsis no hacía referencia al primero sino al segundo milenio.
Más preocupantes han sido una serie de obras del pensamiento que analizan el fin del mundo desde una perspectiva científica y positivista. El primer gran estudio al respecto es la obra de Malthus (1766-1834) "Ensayo sobre el Principio de la Población" de 1798 en el que plantea que la población crece en progresión geométrica mientras que los recursos se generan en progresión aritmética de manera que, si nada la remediase, el mundo acabaría desapareciendo en breve(catástrofe malthusiana).
Más adelante, Oswald Spengler escribió su monumental "La decadencia de Occidente" (1923)preconizando el fin de la cultura occidental. En los últimos tiempos, las teorías científicas acerca del calentamiento global auguran un futuro complejo para el planeta azul.
En el arte y la cultura, la idea del fin del mundo, ha sido desde temprano una constante. La iconografía medieval acerca del Apocalipsis es inabarcable. Los pintores renacientistas representaron en numerosas ocasiones el Juicio Final (por ejemplo, "El cordero místico" de Van Eyck o "El jardín de las delicias" del Bosco).
En la literatura de ciencia ficción, también es una idea que se repite con bastante frecuencia.
En la música, no hay muchos ejemplos, pero destaca con luz propia el "Cuarteto para el Fin de los Tiempos" de Messiaen escrito en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial:

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