lunes 25 de mayo de 2009

"Adiós a las armas" de Ernest Hemingway

Hemingway siempre me deja perplejo. Cada vez que empiezo a leer alguna de sus novelas tengo la sensación de que estoy ante un escritor vulgar. Cada vez que las termino debo reconocer que estoy ante un genio.

Los argumentos de sus novelas son sencillo y rozan casi lo pueril. La trama se sucede con sencillez y apenas sucede nada extraordinario. Los personajes son gente vulgar y tienen incluso un punto de "gente despreciable". Sus motivaciones son banales y detrás de cada protagonista parece esbozarse de manera torpe e indelicada un alter ego del autor. Los diálogos son rápidos y prolijos, tal vez excesivos...

"Adios a las armas" es un buen ejemplo de todo lo anterior. La novela cuenta las peripecias de un teniente americano en la Primera Guerra Mundial (Hemingway fue voluntario de ambulancias) hasta su deserción y huida de Italia. En toda la novela no aparece ni una sola reflexión seria, y sin embargo, a través de las acciones de los personajes se refleja el sentimiento de la soldadesca hacia la guerra, el temor, el miedo y la falta de información acerca de lo que ocurre. Sin necesidad de recurrir a ningún recurso todos los sentimentos humanos aparecen reflejados en cada uno de los personajes.

"Adios a las armas" es un retrato genial de una época vista desde múltiples ángulos. Jamás leeré nada que refleje tantas sensaciones baja una apariencia sencilla, casi banal.