martes 31 de marzo de 2009

Veinte obras que uno debería escuchar alguna vez en su vida

Os adjunto como divertimento un "top 20" de obras sinfónico-corales que uno debería escuchar alguna vez en su vida:

1. Bach: La Pasión según San Mateo
2. Beethoven: Sinfonía nº 5
3. Mozart: Requiem
4. Brahms: Sinfonía nº 4
5. Beethoven: Sinfonía nº 9
6. Mozart: Sinfonía nº 41
7. Schubert: Sinfonía nº 9
8. Dvorak: Sinfonía nº 9
9. Mahler: Sinfonía nº 2 "Resurección"
10. Bruckner: Sinfonía nº 7
11. Brahms: Concierto para piano nº 1
12. Sibelius: Concierto para violín
13. Schumann: Concierto para piano
14. Dvorak: Concierto para violonchelo
15. Verdi: Requiem
16. Shostakovich: Sinfonía nº 7
17. Prokofiev: Sinfonía nº 5
18. Prokofiev: Concierto para piano nº 3
19. Debussy: Preludio a la siesta de un fauno
20. Messiaen: Sinfonía Turangalila

Los injustamente olvidados

La cultura occidental tiene alma de cangrejo. Cuanto más evoluciona nuestra civilización, más miramos hacia atrás y dejamos de lado el presente como abuelos cebolletas de los siglos. ¿Cualquiera tiempo pasado fue mejor?

En música, el proceso es fascinante. No vamos a hablar de la revisión historicista de la interpretación de la música antigua (para los más curiosos: The interpretation of Music de T. Dart, 1954) porque requeriría demasiado espacio. Vamos a fijarnos tan solo en la recuperación e interpretación del patrimonio perdido y olvidado.

No es algo nuevo, la voluntad de recuperar obras del pasado musical. De sobra son conocidas las restauraciones de Mendelssohn (con obras de Bach) o de Berlioz (con obras de Glück). Con la popularización de los conciertos públicos y las primeras grabaciones continúa el proceso de descubrimiento de compositores como Mahler, Bruckner y Shostakovich.


Sin embargo, en los últimos años se ha exagerado y pervertido la voluntad de encontrar nuevos talentos. Se han recuperado multitud de compositores de segunda y tercera fila del clasicismo (especialmente del vienés), mucho compositor barroco desconocido y mucho músico exótico (como en el caso del turco Adnan Saygun o del sueco Kurt Atterberg, por citar dos casos). Es un hecho muy positivo recuperar y grabar ya que al fin y al cabo, es dejar huella en la historia. Lo que puede llegar a ser pernicioso es dar demasiado importancia a compositores que no la tienen sobre todo, cuando estamos dejando de lado sistemáticamente a los compositores actuales.

La historia nos regala el incalculable regalo que es la selección histórica. Escogemos lo mejor de cada tiempo y se lo ofrecemos a las siguientes generaciones. Ahora mismo hay muchas personas que infatigablemente trabajan escogiendo y seleccionando las obras que vamos a legar a nuestros sucesores.

Por supuesto, hay que contar con que, cada generación tiene una perspectiva subjetiva y hay pequeños ajustes que van de un periodo a otro (es decir, si los románticos no supieron apreciar en su magnitud el talento de Mahler, lo hicieron cien años después) pero en esencia, lo que queda para la historia debe permanecer en la historia.

Esta voluntad de exhumar cadáveres musicalmente fétidos, se debe a un deseo vanidoso de descubrir al próximo Mahler, Bruckner o Shostakovich. Yo me conformo con descubrir a Ligeti, Schnittke o Gorecki. Me consuela saber que ya en el siglo XIV tenían el mismo problema:

"Non curemos de saber

lo de aquel siglo pasado

que fue de ello.

Vengamos a lo de ayer

que también es olvidado

como aquello"

Mihail Bulgakov: El maestro y Margarita


Mihail Bulgakov (1891-1940) es un escritor tan particular que incluso podríamos llamar "de culto". Pasó su vida escribiendo, prácticamente, una única novela en dos etapas: una desde 1928 a 1930 en que escribe la novela, otra desde 1930 hasta 1940 en que vuelve a escibir la novela de nuevo, después de haber arrojado el manuscrito al fuego.

La novela estaba terminada desde 1936 pero estuvo los últimos años de su vida puliendo y retocándola. La primera versión de la novela se publicó en Rusia en 1967 con más del 11% del texto suprimido y censaurado. El primer texto completo de la novela se publicó en Frankfurt el mismo año (1967) y en Rusia en 1973. Otra nota curiosa: en 2006 el Museo Bulgakov de Moscú fue arrasado por fanáticos religiosos que habían denunciado la obra como propaganda satánica.

Para un estudio completo de la novela os remito a la wikipedia ya que el artículo no tiene desperdicio: http://en.wikipedia.org/wiki/The_Master_and_Margarita

La novela narra la aparición del diablo en la Moscú. Con un humor sarcástico, critica sin ambages las miserias del sistema comunistam, el espíritu del pueblo ruso, pero sobre todo la falta de valores de su siglo.

En efecto, nadie cree que el diablo pueda existir y trata de explicar lo inexplicable siempre con métodos científicos. EL humor es surrealista. El estilo fantástico. La construcción de la novela es impecable. Una obra "de culto" que ningún idem debería dejar de leer.

lunes 30 de marzo de 2009

Schubert: un músico extraño

Después de leer la biografía de Brigitte Massin (la más recomendable a pesar de lo extensa e inabarcable) uno se queda con la sensación de no haber penetrado en la esencia de la vida ni de la personalidad del genial músico vienés. Se conservan gran cantidad de testimonios de sus amigos y conocidos, pero casi todos ellos se contradicen en los aspectos esenciales de su personalidad y vida interior.

Estamos acostumbrados a la figura del músico carismático y audaz. La mayoría asocia al compositor romántico con un Beethoven hosco y marrullero, con un Berlioz cruzando Europa de punta a punta recreando anécdotas geniales al estilo del "Conde de Montecristo", a un Liszt poniendo las masas a sus pies, a un Chopin derritiendo corazones o a un Wagner a caballo entre la miseria económica y la miseria moral.

Sin embargo, Schubert es un músico de barrio. Vivió casi toda su vida en Viena al amparo de sus amigos, no fue reconocido más que como un gran músico local de lieder - canciones melancólicas para señoritas de buena familia y murió en un triste anonimato.

A más a más, Schubert ocupa un lugar extraño en el panorama musical. Hoy en día nadie duda de su genio, es verdad, pero no es un músico que levante pasiones, produzca controversias o genere algún tipo de tendencia. En este sentido, le sucede algo parecido al bueno de Haydn que, siendo un músico genial, se le venera como a una estatua de mármol que se deja olvidada en un parque del extrarradio para alegría de las palomas.

Schubert tiene el estigma de los poetas hiperbóreos. Son complejos de escuchar y complejos de entender. En un mundo de discursos ampulosos y de palabras brillantes hueras, Schubert representa la voz silenciosa, el poema sencillo y delicado: "Durante largos, largos años canté muchas canciones. Si quería cantar al amor, éste se transformaba para mí en dolor. Si quería cantar al dolor, éste se transformaba para mí en amor".

¿Sabías que después de la muerte de Schubert se abatió un silencio casi total sobre su obra? La recuperación de su obra se produjo gracias a un joven alemán que se encargó de rescatar la mayoría de sus obras. Su nombre era Robert Schumann.

¿Sabías que Schubert mandó dos veces sus lieder a Goethe? Este jamás se interesó por ellos y se los devolvió sin abrir.

¿Sabías que Beethoven conoció la obra de Schubert pocos días antes de su muerte en 1827? (Schubert moriría en 1828). Beethoven comentó después de leer varias partituras: "¡Verdaderamente en este Schubert habita la chispa divina!"

Goethe: Erlkönig

Wer reitet so spät durch Nacht und Wind?

Es ist der Vater mit seinem Kind;

Er hat den Knaben wohl in dem Arm,

Er faßt ihn sicher, er hält ihn warm.»

Mein Sohn, was birgst du so bang dein Gesicht?«

-»Siehst, Vater, du den Erlkönig nicht?

Den Erlenkönig mit Kron und Schweif?«

»Mein Sohn, es ist ein Nebelstreif.

«Du liebes Kind, komm, geh mit mir!

Gar schöne Spiele spiel ich mit dir;

Manch bunte Blumen sind an dem Strand,

Meine Mutter hat manch gülden Gewand.»

Mein Vater, mein Vater, und hörest du nicht,

Was Erlenkönig mir leise verspricht?

»Sei ruhig, bleibe ruhig, mein Kind:

In dürren Blättern säuselt der Wind.

«Willst, feiner Knabe, du mit mir gehn?

Meine Töchter sollen dich warten schön;

Meine Töchter führen den nächtlichen Reihn

Und wiegen und tanzen und singen dich ein.

»Mein Vater, mein Vater, und siehst du nicht

dortErlkönigs Töchter am düstern Ort?«

»Mein Sohn, mein Sohn, ich seh es genau:

Es scheinen die alten Weiden so grau.

«Ich liebe dich, mich reizt deine schöne Gestalt;

Und bist du nicht willig, so brauch ich Gewalt.

»Mein Vater, mein Vater, jetzt faßt er mich an!

Erlkönig hat mir ein Leids getan!

«Dem Vater grauset's, er reitet geschwind,

Er hält in Armen das ächzende Kind,

Erreicht den Hof mit Müh' und Not:

In seinen Armen das Kind war tot.

Goethe: El rey de los alisios

Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?

Un padre con su hijo, lo lleva seguro y caliente,

al resguardo de su regazo fiel.

- Hijo mío ¿por qué escondes tu asustado rostro?

- ¿Es el Rey de los Alisios, oh padre, tú no lo ves?

- ¿El Rey de los Alisios con su corona y manto?

¡Son alucinaciones hijo, que la niebla te hace ver!

¡Oh lindo niño, anda, ven conmigo!

Verás que juegos alegres te enseñaré.

¡Y qué flores tan extrañas florecen en mi orilla,

con las que mi madre hace dorados ramilletes!

- Padre mío, padre mío, ¿no oyes tú las promesas

con las que el rey de los Alisios pretende atraerme?

- No hagas caso, hijo mío es la fronda seca

del árido bosque, agitada por el cierzo.

- Lindo niño, ¿no quieres venir a mi palacio?

Te aguardan mis hermosas hijas en la entrada.

Cada una, en la noche, arrullará tu sueño

y sabrán entretejer sus danzas y cantos,

- Padre mío, padre mío, ¿no ves allá en la sombra,

resplandecer las bellas hijas del monarca?

- Hijo mío, no hagas caso, es la difusa espesura,

lo veo bien y no hay nada más.

- Niño hermoso, amo tu belleza divina;

si no vienes por las buenas, emplearé la fuerza.

- Padre mío, padre mío, ¡mira cómo me aferra!

me lastiman sus manos. ¡Defiéndeme padre!

Atemorizado el padre clava las espuelas a su caballo,

aprieta contra su pecho al lloroso niño,

por fin llega al portal de su casona.

Mira, y en sus brazos el niño está muerto.