viernes 18 de junio de 2010

Morton Feldman y la música contemporánea


La semana pasada tuvimos la suerte de poder ver y escuchar "Neither" de Morton Feldman (1926-1987) en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. La ópera es una de las obras maestras del compositor y un punto de inflexión en su creación. La obra anterior de Feldman está en la línea del indeterminismo de John Cage. A partir de "Neither" Morton Feldman sigue una línea casi mística utilizando muy poco material que se repite constantemente con muy pocas variaciones. Algunas de sus obras de esta etapa llegan a durar seis horas.


Este "misticismo" de Feldman está relacionado con el hinduismo y pretende que el hombre tome conciencia del instante. Si la música es belleza en movimiento, Feldman pretende atraparla, detener el tiempo y crear una falsa sensación de inmutabilidad. La sensación al escuchar "Neither" se parece a la sensación de contemplar la lluvia o contemplar el fluir de un río. Parece que nada sucede que cada instante es igual que el anterior y sin embargo cada gota de agua es distinta.

Los músicos han entendido tradicionalmente la música como movimiento. Desde los comienzos de la música el compositor ha intentado esculpir el tiempo a través del ritmo y la concepción del tiempo en Occidente ha tenido tradicionalmente una tendencia lineal. Las filososofías de Oriente han supuesto para Europa la idea de que existe una manera de comprender el tiempo circularmente como algo estático y que puede no evolucionar de manera lineal.

Morton Feldman en sus diez últimos años intenta buscar esa estabilidad y esa inmutabilidad. Para disfrutar la música de Feldman uno no debe "esperar" nada de la música sino relajarse y dejarse llevar. Solo al acanzar una sensación de abandono, se puede comprender aquello que Feldman nos quiere transmitir.