Mientras 13.000.000 de españoles - español arriba, español abajo - estabamos pegados al televisor viendo el España-Portugal, unos cuantos héroes se repartieron entre el Auditorio Nacional (Zubin Mehta con la Orquesta del Palau de les Arts) y el Teatro Real (Grandes voces con Patricia Ciofi y Leo Nucci).
La reina Sofía asistía al Auditorio para ver a su amigo Zubin Mehta pero, con los atascos en Madrid generados por la huelga de metro, llegó veinte minutos tarde. En otras ocasiones que esto ha sucedido, la reina ha esperado a la segunda parte para entrar en la sala. Sin embargo, por un error del servicio de protocolo, no se permitió comenzar hasta que la reina hubo llegado.
La gente enfadada por la espera innecesaria - algunos seguro que con los calculos para poder escaparse después de la primera parte y ver el partido - abucheó la entrada de la reina y, al parecer, hubo alguno que no paraba de molestar e impedir el comienzo del concierto.
Independientemente del hecho de que la reina no tenía la culpa de esto, debemos valorar que ha sido uno de los apoyos más firmes de la música clásica en España. Su interés por muchos proyectos ha sido suficientes para ayudar a atraer apoyos financieros o conseguir ayudas públicas. Dejémoslo en una anécdota curiosa... Al fin y al cabo, terminó ganando España.


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