Sin entrar de lleno en las consecuencias y en los sucesos de la Primera Guerra Mundial, siempre he sentido una gran curiosidad por saber dónde estaban los grandes compositores durante la Primera y Segunda Guerra Mundial. Hasta 1914, las guerras apenas habían movilizado a civiles y en consecuencia, hasta esta guerra los músicos se habían mantenido fuera de las contiendas. Ya en la guerra franco-prusiana de 1870, Gabriel Fauré había participado como voluntario en la Cruz Roja. Sin embargo, en la Gran Guerra, casi todos los compositores tuvieron un papel en ella.
El frente francés
Francia fue una de las grandes damnificadas pues casi toda la guerra tuvo lugar en suelo francés. Si la guerra franco-prusiana había significado el rechazo de cualquier influencia alemana (sobre todo Wagner), este conflicto ahondó más en las diferencias en cuanto al lenguaje musical. Los compositores mayores (Fauré, Saint-Saëns y Debussy) contemplaron la guerra desde la retaguardia y se dedicaron a ofrecer conciertos en beneficio de las tropas francesas. Cuando la guerra estalló Fauré (69 años en 1914) se hallaba en los baños de Baden-Baden en Alemania y lo pasó muy mal para huir hasta Suiza ya que gran parte del recorrido lo tuvo que hacer andando.
Camile Saint-Saëns (79 años) estaba ya instalado en Argel y realizó sobre todo trabajo de propaganda escribiendo una serie de artículos titulados "Germanophilie" criticando la música alemana y toda la herencia wagneriana. Claude Debussy (52 años) llevaba desde 1909 luchando contra el cáncer que acabaría con su vida. Su muerte en 1918 coincidió con el comienzo de una ofensiva alemana en Arrás a 150 kms de París y acaeció durante intensos bombardeos en la ciudad. Así pues, Debussy fue enterrado sin ninguna ceremonia y entre intensos bombardeos.
Maurice Ravel (39 años) participó de manera activa en la contienda como chófer de camión. Ravel quiso enrolarse en el ejército pero fue rechazado por su pequeña estatura. Participó en la batalla de Verdún donde sufrió una peritonitis que le obligó a retirarse del frente. Durante la guerra escribió "Le tombeau de Couperin" dedicado a sus amigos caídos en el frente.
Albert Roussel (41 años) también fue declarado no apto para el servicio militar y se enroló como conductor de una ambulancia. En 1915 se alistó como voluntario en el XIII regimiento de artillería y fue conductor de una columna logística que abastecía el frente. En 1918 fue declarado inválido tras otra crisis de salud.
Alberic Magnard (49 años) era considerado el "Bruckner francés". Cuando estalló la guerra en 1914, Magnard envió a su familia a un lugar seguro y se quedó para proteger su propiedad en Baron Oise al Norte de París. Cuando unos soldados alemanes intentaron entrar en su casa mató a uno de un disparo pero los alemanes quemaron la casa con el compositor dentro.
El frente inglés
El frente inglés tuvo en la retaguardia al decano de la música inglesa Sir Edward Elgar (57 años) y a Gustav Holst (40 años) que compuso "Los Planetas" durante la guerra, pero contó en el frente con Ralph Vaughan Williams (42 años) que condujo una ambulancia en el frente de Flandes y con George Butterworth (29 años) que fue una de las dos víctimas en el mundo de la música durante la guerra ya que murió en la batalla de Pozières por el disparo de un francotirador en 1916. Butterworth era considerado como uno de los grandes talentos de la música inglesa de su tiempo.
El frente austro-alemán
Pocos compositores tuvieron parte activa en la guerra. Richard Strauss (50 años) estaba componiendo "La mujer sin sombra" y la maravillosa "Sinfonía Alpina".
Los compositores de la Segunda Escuela de Viena tuvieron muchos problemas para participar en la guerra. El caso más interesante es el de Alban Berg (29 años). Fue movilizado al frente húngaro pero, debido a su salud enfermizo, fue enviado al Ministerio de Guerra donde empezó a escribir su obra maestra "Wozzeck". La obra está basada en una obra de teatro sobre la guerra pero parece ser que la figura del doctor y el sargento están sacadas de su traumática experiencia personal.
Arnold Schönberg (40 años) tuvo una relación un tanto peculiar con el ejército. Fue enrolado en 1915 en la Royal Regiment Hoch-Deutschmeister nº 4. En 1916 está en la escuela de oficiales reservistas en Bruck pero es liberado de sus funciones por problemas con el asma. En 1917 se le convoca otra vez pero solo está unos meses en el ejército otra vez por problemas de salud. Schömberg estuvo bastante frustrado durante la guerra y compuso su oratorio "La escalera de Jacob". Anton Webern (31 años) fue enrolado en 1915 y en 1916 tuvo que dejar el servicio por su miopía.
Carl Orff - celebérrimo por sus "Carmina Burana" - (19 años) fue uno de los pocos músicos alemanes que estuvo en el frente y resulto gravemente herido y casi muerto durante el bombardeo de una trinchera.
Bela Bartok (33 años), húngaro de nacimiento, pertenecía al Imperio Austrohúngaro y, al contrario que Fauré, al comienzo de la guerra se encontraba en Francia y tuvo que hacer un gran esfuerzo para llegar a suelo alemán. Fue considerado inhábil para el servicio. No obstante dedicó gran parte de su tiempo a recopilar canciones populares de los soldados.
Epílogo
En líneas generales los compositores partiparon en la Primera Guerra Mundial aunque pocos estuvieron en el Frente. Tres compositores murieron en la contienda Butterworth (como hemos comentado), Alberic Magnard y el español Enric Granados que murió en 1916 cuando el barco en que viajaba fue torpedeado por los submarinos alemanes. Aunque este sea un artículo breve, considero que es un tema muy interesante para una futura investigación.


2 comentarios:
La Primera Guerra Mundial fue una carnicería humana sin fácil explicación. También en literatura tuvo sus víctimas y sus repercusiones. Llevo mucho tiempo interesado en una obra de teatro inglesa ambientada en sus trincheras: "Journey's End" (escrita por un ex-combatiente: Sherriff) y también he leído con interés un poemario de un poeta cosmopolita (Salomón de la Selva): "El soldado desconocido". En los campos de Flandes falleció el prometedor escritor francés Alain-Fournier.
No conozco las referencias así que ya tengo deberes para la próxima vez que nos veamos. Mi mujer me puso en contacto con dos poetas antibelicitas de la Primera Guerra Mundial, Sigfried Sasson (http://www.poemhunter.com/poem/the-one-legged-man-2/) y Wilfred Owen (http://www.everypoet.com/archive/poetry/Wilfred_Owen/wilfred_owen_anthem_for_doomed_youth.htm), que me fascinaron.
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