Dentro de la idiosincracia soviética, la música para el cine reunía todos los condicionantes de un comportamiento "ortodoxo": el compositor quedaba subordinado a una estructura mayor, era una herramienta estupenda para la propaganda de la ideología comunista y exigía un lenguaje sencillo y al alcance del pueblo. Es por esto que los compositores más cuestionados por el régimen fueran los que más se afanasen en escribir música para el cine. Además, el trabajo en la industria del cine era uno de los mejores pagados dentro de la estructura económica soviética y permitió a los músicos gozar de unos ciertos privilegios: tanto Shostakovich como Schnittke se compraron sus primeras casas en el centro de Moscú gracias al cine.
Por otro lado, la música para películas les servía de laboratorio para otros proyectos y muchas de las melodías eran reutilizadas más adelante en otras obras:
Alfred Schnittke: Concierto Grosso nº 1 (1977) - a partir de 2' 30"
Dmitry Shostakovich (1906-1975)
Shostakovich comenzó a trabajar como pianista de un cine mudo y, según cuenta la leyenda, le echaron porque se reía tanto con las películas que muchas veces se olvidaba de tocar. Compuso 36 bandas sonoras de películas. Su director fectiche fue Konzitsev ya que escribió la música de todas sus películas con excepción de una. Shostakovich escribía una música sencilla y poco elaborada en sus películas. Consideraba que la música en el cine no debía acompañar la acción sino encumbrarla y darle una nueva dimensión. Es por eso que, muchas veces su música contrasta con la imagen.
La romanza de "El tábano" (1955) se hizo muy popular en Inglaterra al convertirse en la sintonía de la serie "Reilly, as de espías":
La melodía final de la película "Pirogov" (1947) fue la música que se escogió en la inauguración de los Juegos Olímpicos de 2004 en Atenas cuando se encendió la pira Olímpica:
Serguei Prokofiev (1891-1953)
A pesar de haber escrito solamente seis bandas sonoras, son las más populares, sobre todo por su asociación con el gran genio ruso del cine Sergei Eisenstein para el que escribió las bandas sonoras de "Alexander Nevski" (1938) e "Iván el Terrible" (1944) . Además escribió la música de "El teniente Kijé" (1933), cuya suite se toca habitualmente en las salas de conicertos, y la de dos películas que han pasado sin pena ni gloria: "Lermontov" (1941) y "Kotovski" (1942).
Frente a la música de Shostakovich o de Schnittke, la escritura para el cine de Prokofiev es mucho más elaborada y profunda. Es por esto que sus bandas sonoras han sobrevivido muy bien al paso del tiempo como suites de concierto.
Aram Kachaturian (1903-1978)
Kachaturian escribió dieciocho bandas sonoras de películas, ninguna de las cuales ha sobrevivido dentro del repertorio. Sin embargo, su célebre "Danza del sable" de su ballet "Gayaneh" protagoniza una de las escenas más célebres de la historia del cine en la película "Un, dos, tres" de Billy Wilder:
Alfred Schnittke (1934-1998)
Schnittke dedicó gran parte de su carrera musical a la composición de bandas sonoras. Por desgracia las películas para las que escribió su música no han tenido relevancia. La estética musical de Schnittke se adaptaba muy bien a las bandas sonoras ya que tiene una capacidad proverbial para adaptarse a diferentes estilos y a diferentes maneras de hacer música. Un ejemplo proverbial es la banda sonora de "Historia de un actor desconocido" (1976) cuyo motivo recurrente está tomado casi literalmente del tema principal del segundo movimiento del Concierto para piano nº 2 de Rachmaninov:
*http://www.cuadernosdemusicayliteratura.com/2010/09/shostakovich-caos-en-vez-de-musica.html
Entradas relacionadas: http://www.cuadernosdemusicayliteratura.com/2008/01/msica-clsica-y-cine.html, Shostakovich: caos en vez de música, Shostakovich: caos en vez de música (texto), Alfred Schnittke


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